En el marco del Día de la Industria Metalúrgica, celebrado el 5 de junio, la presidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Rafaela (CIMR), Graciela Acastello, brindó una entrevista al diario Castellanos, en la que abogó por “reglas claras para competir”. En este sentido, destacó que la industria argentina “se preparó durante años tecnificándose y haciéndose eficiente puertas adentro” pero subrayó que “manteniendo un dólar deprimido y permitiendo la competencia con países que subsidian sus exportaciones, se producirá indefectiblemente el cierre de muchas empresas, en especial las de bienes transables”.
“Argentina es un país con vocación industrial y, para potenciarla, cualquier gobierno debe entender el valor de tener un entramado pyme fuerte y desarrollado, para lograr empleo de calidad y crecimiento económico”, agregó. “Incrementar las exportaciones debería ser un objetivo prioritario, pero solo con petróleo, gas y minería no alcanza; debemos exportar valor agregado, mano de obra argentina”, indicó.
En esta línea, señaló que “la realidad en Rafaela y la región está fragmentada de la misma manera que a nivel nacional. Todo lo relacionado con petróleo, gas y minería va en franco crecimiento y el resto está tratando de sobrevivir, en muchos casos disminuyendo personal, reemplazando partes o productos nacionales por importados y resistiendo la baja en el consumo. A nivel nacional hay rubros, como la fundición y las autopartes, que están muy deprimidos; otros, como maquinaria agrícola, carrocerías y remolques, con incrementos interanuales en abril de más del 20%”.
La dirigente manifestó que “el proceso de reordenamiento de la macroeconomía que encaró este Gobierno era absolutamente necesario: la baja de la inflación, el equilibrio fiscal, la liberación del mercado de cambios, aunque no fue total. Pero esto no es suficiente para lograr que la industria crezca. Tenemos que tener un tipo de cambio que nos permita competitividad, créditos accesibles que incentiven a invertir y seguridad jurídica. La Ley Laboral recientemente aprobada es un gran paso hacia la modernización en la materia, pero debemos ver en la práctica que no se desvirtúe en su aplicación”.
Además, precisó que “otro proceso virtuoso es el de desregulación del Estado, para eliminar burocracia que deriva en costos excesivos para las empresas o los ciudadanos, pero hay que hacerlo de forma inteligente. No es razonable que se eliminen controles aduaneros que hacen a la seguridad y que se deleguen esos controles en el mercado. O que se eliminen medidas antidumping sin saber si el daño efectivamente existe”.
En contrapartida, la titular de la CIMR dijo que “otra deuda social impostergable es la infraestructura: rutas, logística y comunicación. Hoy todo juega contra la competitividad e incrementa el costo argentino”.
Con una mirada de largo plazo, cerró la entrevista explicando que “como empresarios, siempre tenemos una visión positiva del futuro. De lo contrario, no hubiésemos resistido tantas crisis del país. Pero creo absolutamente necesario un acuerdo político-social que priorice el bienestar de todos los argentinos por sobre cualquier interés político-partidario. La inestabilidad en el rumbo económico no hace más que debilitar e impedir la consolidación del entramado productivo”.
Fuente: Diario Castellanos.